Echarle leña al fuego…
una expresión muy común, se usa para diferentes circunstancias algunas
positivas, otras hasta sarcásticas, pero hoy la quiero usar en términos
espirituales.
Es normal en nuestro caminar diario, por
diferentes causas y circunstancias, que vengan tiempos de desánimo, cansancio y
enfriamiento en nuestras relaciones, ya sea de amistad, familia, pareja y aún
en nuestra relación con Dios y es a ésta que quiero referirme en especial.
Cuando llegamos a reconocer que efectivamente esto está ocurriendo en nuestras
vidas es cuando comenzamos a orar por un “avivamiento” y esperamos que ese
avivamiento venga sobre nosotros como una versión actualizada del día de
pentecostés, o comenzamos a demandar de nuestros líderes y autoridades
responsabilidad sobre ese avivamiento en nuestras vidas.
2 Timoteo 1:6 Por lo cual
te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti
por la imposición de mis
manos.
La biblia claramente nos dice que el
responsable directo de nuestro avivamiento somos nosotros mismos, que depende
de mí mismo “avivar el fuego”. Todos hemos recibido dones de parte de Dios,
pero no los hemos desarrollado en la plenitud de lo que podríamos llegar a usarlos
para la Gloria de Dios, El tiene más para nosotros de lo que podemos imaginar,
quiere usarnos a niveles poderosos para bendición, pero hemos dejado que el
afán, las preocupaciones y distracciones nos roben el tiempo que pudiésemos
dedicar a avivar el fuego, entre estos podemos contar algunos como la
televisión, internet, celulares, etc. Y nos preguntamos, qué hago? Te daré una
pequeña guía personal, pero pídele al Señor su revelación, ésta podría servir
para avivar una relación de amor (que es precisamente la que debemos tener con
Dios):
CONVERSACION: Dedica más tiempo a avivar el fuego de Dios en tu vida, por medio de una oración abierta, transparente y totalmente sincera.
INTIMIDAD: tiempos especiales apartados de todo y todos, de intimidad en Su presencia, de adoración y rendición.
CARTAS DE AMOR: lee la Biblia, sus cartas de amor, pidiendo Su revelación a tu vida.
COMER JUNTOS: con Dios no implica alimentos sino comunión, ayuna como una forma de quebrantar la carne para que Espíritu crezca en tu vida, hay poder en el ayuno, obviamente acompañado de oración y lectura de la palabra.
CANTALE: convierte la alabanza y la adoración en un estilo de vida diario para ti.
DETALLES: es agradable recibir un regalo del ser amado, nada es insignificante, todo es valorado. Dios ya te dio sus regalos, ejerce esos dones y talentos que te ha dado para edificar a su pueblo, tu mismo serás bendecido al hacerlo.
Te animamos a aplicar
estos pasos a tu relación con Dios y verás que es la mejor forma de echarle
leña al fuego de Dios en ti, por qué no inicias desde hoy mismo?
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